Inventos: La máquina de coser

A principios de 1800, la ropa se hacía completamente a mano. Las familias cosían pantalones, camisas, vestidos e incluso zapatos, con una aguja e hilo.

A mediados de siglo ya comenzaba a plantearse la necesidad de inventar algún tipo de máquina capaz de facilitar la tarea de coser. Así se registraron patentes en Inglaterra, Francia, Austria o E.E.U.U. En general, su mecanismo se basaba en una aguja con el ojo junto a la punta que podía pasar un bucle de hilo a través de la tela, sin necesidad de atravesarla por completo.

Fué Elias Howe, antiguo aprendiz de una fábrica textil, quien despúes de cinco años de incansable trabajo, conseguía perfeccionar su invento y en 1846 patentaba la primera máquina de coser automática.

Años más tarde, en 1851, el mecánico de Nueva York Isaac Merritt Singer, pudo patentar una máquina accionada por un pedal que formaba un pespunte. Y aunque sus primeras máquinas se basaban en el concepto de Howe, Singer fué capaz de introducir notables cambios, que funcionan todavía, como el brazo rígido y la barra lateral que permitían mantener el tejido en su sitio contra el movimiento ascendente de la aguja.

Gracias a este invento, las industrias del vestido y el calzado, crecieron espectacularmente. La reducción del tiempo de fabricación hacía descender los precios de los productos textiles lo que a su vez implusaba el desarrollo de nuevas máquinas de coser, todavía mas especializadas. Nacía la industria textil, casi como la conocemos hoy día.

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